martes, 13 de noviembre de 2007

Cuando el amor te hiere


Nunca resulta amor tan suficiente
como demanda amor nuestra avaricia,
como debe ocurrir con tu caricia
nunca sentir temblor cuando se siente.
Si habla el corazón y nunca miente,
cuando llamas, mi verso te servicia
e implora compasión, ¡tanta codicia
desprende amor tu cuerpo evanescente!.
Acrecientan deseos anegados
mi gran dolor que tu recuerdo acuna,
rumor de labios, en adiós, distantes.
Mis anhelos pendientes de la luna
azul como tus besos deseados,
pupila de mis ojos deseantes.

Tlazoltéotl

viernes, 2 de noviembre de 2007

A favor del ingenio


Al contrario que a la ciencia, al ingenio le interesan todos los ensayos. Mientras la ciencia solo admite una hipotesis: la verdadera, las demás son pasos en falso que serán olvidados, la ciencia vive de resultados. El ingenio sin embargo guarda también todos los esbozos fallidos, así puede tener siempre salidas, se desata de todo lazo, disuelve la dificultad. El ingenio es disoluto, sus soluciones han de ser fruto de la habilidad -no de la fuerza, ni de la ciencia, que son valores de la seriedad. Y estas salidas han de ser rápidas, presumiendo de espontaneidad, aunque sólo sea aparentada. El ingenio se rebela contra una realidad que le parece aburrida y coactiva. Su método consiste en rebajar los valores.Así consigue reducir la orgullosa crueldad de ciertas realidades y disminuir su hiriente dureza. El mundo sólo es imponente para quien se somete y, en cambio, muestra su vacuidad a la mirada satírica o irónica, que se rebela. El ingenio puede aplicarse al lema altanero y desolado que entusiasmaba a mi querido Valle-Inclán: "despreciar a los demás y no amarse a uno mismo" . Lema que tanto aplicó el Valle austriaco Thomas Bernhard. El ingenio sabe golpear duro y caerse con habilidad. Se rie de los demás y de sí mismo: es imbatible.
Y es sin duda en la sátira donde aparece con mayor nitidez el doble efecto del ingenio: devaluar la realidad y fortalecer el yo. Es un juego cruel que evita sin embargo la acción violenta. La sátira, la ironía, el ingenio verbal son armas que bien usadas convierten a nuestro enemigo en un juguete, al que zahieren sin grosería, porque el insulto está alterado por el dominio, la novedad, la gracia. Así el ingenio convierte el insulto en un juego y antes o después, cuando el juego acaba, todos se irán a cenar. Unos beberán leche y otros champán, , ésa será la diferencia. La realidad revelada por el ingenio es vulnerable o vulnerada, pero nunca trágica.
El ingenioso expresivo, como Quevedo, nos ha enseñado que todo puede decirse de muchas maneras. Por eso no le importa retomar temas envejecidos y polvorientos. Así lucirá mejor su poderío. A fin de cuentas hay muchas y nuevas maneras de ver las cosas, lo importante es no dejarse abrumar por una realidad monolítica.