jueves, 12 de junio de 2008

Supertotal


Gasta mariposeo ingrávido y retador. Esta preciosa tiene un encanto universal que la hace única, con gracia serpentina y mirada prometedora, el caminar onduloso y la sonrisa feliz, el pelo superlimpio siempre y un mohín cachondo y burbujeante. A veces un poquito empachosa pero a la hora de explicarse menuda es. Todo en ella y toda ella es una hoguera intensa. Sus gestos cada vez menos infantiles florecen entre céfiros y ya se adivina que será como una rosa de Alejandría en los jardines de tierras cálidas. Y es tal el poderío que desprende esta niña que aún respiro el perfume que su exquisito caminar esparcía esta tarde antes de ejecutar el primero de sus triples mortales sin tirabuzón, y digo sin tirabuzón porque fueron sobre suelo y porque su madre que también es su estilista le había recogido el pelo en un fantástico moño.

lunes, 2 de junio de 2008

Adios


En un balneario de Biarritz y comiendo chocolatinas, al menos sería una muerte dulce, tuvo Christian Dior un infarto mortal. Posiblemente el primer lance sensacionalista en el mundo de la moda: noticia de portada, muerte en la cumbre de la gloria. Y a partir de ahí la primera alteración en el poderio de la industria. El cetro fue a parar en la mano derecha del difunto, un joven Yves Saint-Laurent que con apenas veintidos años creó su primera colección donde presentó la famosa silueta triangular conocida como trapecio. Es espléndida la foto en la que el sucesor recibe el aplauso de la calle. La gente celebra ese triunfo como propio. No en vano era la continuidad para una de las industrias más productivas de Francia. Solo el joven diseñador y su mentor Pierre Bergé sabian lo que sucedía en el backstage con los problemas derivados por la proximidad de la guerra contra Argelia -origen de Saint-Laurent- y la decisión del estado francés de que todos los jóvenes en edad de servir a la patria cooperaran en la lucha. Para sacarle de ese infierno Bergé recurrió al tratamiento con electro-shock que, paradójicamente, parece que lo volvió realmente loco. La solución para restablecer el equilibrio entre la realidad y la enajenación fueron los somniferos. Saint-Laurent, como antes Chanel, pasó a formar parte de los drogadictos aceptados por el establishment. A su vuelta Dior se negó a a coger al heredero maldito. Bergé y Saint- Laurent unidos contra el mundo consiguieron el capital suficiente para crear una linea de ropa con el nombre del diseñador.
En los setenta Yves Saint- Laurent se convirtió en el Señor del pret à porter con tiendas en Europa y América. Fue venerado por el cine, el teatro y la literatura. Y encabezó la industria de la publicidad al posar desnudo para su primera fragancia masculina y que provoco un gran debate. En sus andanzas neoyorkinas junto a Andy Warhol conoció y se inspiró en el look de las drag queens super underground. Drag que se vestian como Joan Crawford y Rosalind Russell reynas gays de esa época. Al dar forma a ese conjunto de uniformes, plataformas, hombreras, trajes cruzados y faldas tubo, la reacción inicial fue de escándalosa repulsa. Pero el efecto de la polémica en la moda siempre reporta beneficios a medio plazo. Saint-Laurent consiguió un éxito importante. Se había adelantado, había creado tendencia, iniciaba los años de su reinado.
En los ochenta peleó cuerpo a cuerpo con Karl Lagerfeld que acababa de aterrizar en la casa Chanel y con la popularidad de Jean Paul Gaultier y Christian Lacroix. Mientras Saint-Laurent mezclaba colores y dibujaba palomas cubistas en las mangas de trajes espectaculares su relación personal con la demencia progresaba al mismo ritmo que el consumo de drogas para controlarla. El trastorno empezó a marcar sus colecciones y el anquilosamiento creativo amenazaba cada esquina del imperio YSL. En el 2002 anunció su retirada definitiva de las pasarelas.
Se puede hablar de la moda con entusiasmo, pero sin exagerar; y sobre todo sin poesía, sin literatura. Un vestido no es ni una tragedia ni un cuadro; es una encantadora y efímera creación, no una obra de arte eterna. La moda tiene que morir, y deprisa, para que el comercio pueda vivir.
Esta madrugada, YSL, se ha retirado de la pasarela de la vida.