miércoles, 24 de diciembre de 2008

Ausencia






Quinto día de desconsuelo, de desconsuelo hiriente. Para terminar ya de pensar en mi padre muerto, quiero recordarle vivo, vivo y reconfortante. Hoy he mirado fotos suyas. Son también una manera de forzar de alguna manera un encuentro fisico. Esta mañana he pasado frente al inmenso socavón, en mitad de la Gran Vía madrileña, donde estuvo el banco en el que trabajó gran parte de su vida. Por momentos las lagrimas como a punto -inminencia de los recuerdos. Lloriqueo angustioso que no termina de producirse. Días esenciales para mí, en los que el sufrimiento me ha suavizado el nihilismo. Días que están siendo un páramo de nada. Me alegra saberlo y me duele.
Era un hombre energético, no había entrado en la ancianidad ni en la decadencia física, estaba confiado y no pudo practicar el aprendizaje de la despedida.
Con tu perdida, papá, hemos perdido un panorama, un paisaje que nos alentaba cada verano, una extensión de nuestra memoria.
Quiero dar las gracias a todos los que han estado junto a mi familia. El comportamiento de mis tíos y primos maternos es algo que nunca olvidaré. GRACIAS.

Papá: fuiste un complice de la vida.