
Nunca resulta amor tan suficiente
como demanda amor nuestra avaricia,
como debe ocurrir con tu caricia
nunca sentir temblor cuando se siente.
Si habla el corazón y nunca miente,
cuando llamas, mi verso te servicia
e implora compasión, ¡tanta codicia
desprende amor tu cuerpo evanescente!.
Acrecientan deseos anegados
mi gran dolor que tu recuerdo acuna,
rumor de labios, en adiós, distantes.
Mis anhelos pendientes de la luna
azul como tus besos deseados,
pupila de mis ojos deseantes.
Tlazoltéotl
1 comentario:
Fui codiciosa de amor. Cometí el error que todos sabemos que no se debe cometer: pensar que el Otro debe corresponder en igual medida a la estimación de nuestra propia entrega.
Sentí miedo a ser una parte muy pequeña en su vida, algo casi insignificante.
Pensamientos
enredados de
recuerdos
donde antes
ondenaban
nuestras risas.....
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