martes, 21 de agosto de 2007

Aclararse

Sin el sentimiento de extrañeza ante el mundo, ante el hecho de existir, sin ese sentimiento es imposible pensar filosóficamente. Los que dan el mundo por bueno, por hecho y por bien hecho, los que no se preguntan espontáneamente sobre la esencia y la finalidad del encontrarse, sea porque los postulados de una religión les han conformado así el cerebro, sea porque las falsedades de una pseudofilosofía así se lo han deformado, sea porque su capacidad mental no va más allá del entendimiento perruno, ésos no tienen nada que hacer en el pensamiento. No importa que lean muchos libros, que escriban extensos tratados, que impartan lecciones magistrales, que se adornen con todos los premios con que la Universidad obsequia a los lacayos del Estado. Nunca serán pensadores. Para pensar filosóficamente es imprescindible partir de aquel sentimiento de extrañeza, y nunca abandonarlo del todo.

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