
El sábado volví al cine: después de más de tres años, a la sesión de las ocho y media. Cine español. No comparto esa costumbre de grupos particularmente irritantes que todo lo que sea cine español lo denigran. Sorteo olimpicamente sus opiniones.
Tras haber estado en una jugueteria que me ha descubierto Susana (y que me ha sorprendido y encantado)a comprar un regalo para Rubén por su cumpleaños, hemos entrado en la sala con las luces ya apagadas y ha sucedido el inevitable y temido momento de busqueda de nuestros asientos a oscuras, una vez logrado el objetivo las chuches han paliado ese momento de cabreo por mi incompetencia para guiarme en la oscuridad, bueno y en la claridad a veces también.
Público de todas las edades en la sala. Por fin empieza la peli y en pocos minutos la tensión se apoderó de mí, y creo que de todos los espectadores, y ya no me abandonó hasta el final.
Película intensa, dura y bien rematada. Con un Luís Tosar que se come la pantalla y un desconocido, para mí, Alberto Ammann que fue una agradabilísima sorpresa dando la réplica perfecta. Daniel Monzón como director creo que ha hecho un trabajo de Goya al igual que los dos actores. Carlos Bardem no me defraudó aunque, cierto, que en el único papel en el que puede hacer algo, otro acierto de Monzón.
Ya en la calle cielo nuboso pero nada desagradable. Cena en una de las multiples franquicias a las que tanto recurrimos cuando no hemos hecho planes para cenar fuera. Lo cierto es que estos breves placeres a veces son éxtasis y son los momentos que te hacen la vida más dichosa. Vuelta a casa caminando, lo que además ayudó a una digestión adecuada. Y en ese caminar el apego que siempre fluye.
1 comentario:
Contigo disfruto de cada momento, de los pequeños y grandes detalles. A tu lado todo es fácil. Hasta lo más nimio se transforma en una delicia.
Always Together.
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